Esta experiencia me permite analizar que la enseñanza de la matemática es posible de una manera activa-participativa haciéndole cambiar la visión de los estudiantes como una asignatura aburrida, difícil de entender. Siempre y cuando se utilicen las estrategias adecuadas para los diferentes contenidos, así mismo de las herramientas, recursos didácticos y una evaluación integral que permita al educando sentirse importante en el proceso de enseñanza aprendizaje. También se puede considerar que los cambios en la enseñanza de la matemática desde la primaria hasta el grado once se deben realizar ahora, teniendo en cuenta que estamos en un mundo donde predomina la era tecnológica y es allí hacia donde debemos direccionar nuestras prácticas en el aula de clase.
Es difícil captar la atención de los educandos en una clase de matemáticas, debido a que por años se ha catalogado como una asignatura aburrida, difícil de entender, y lo más grave es que no le encuentran aplicación en el mundo que los rodea; además nos encontramos con unos jóvenes desmotivados por la academia donde prima la pereza, el ocio y la mediocridad. Sin contar con el mal uso de la tecnología y las redes sociales. Por otra parte, la planeación de las clases es plana y monótona haciendo que el estudiante se aleje aún más de los hábitos de estudio. Según Godino, los profesores privilegian las explicaciones de algoritmos basados en aprender etapas o pasos en la resolución de problemas, sin dar lugar a lo más importante: su comprensión; más que problemas, acaban siendo meros ejercicios mecánicos que para resolverlos, solo deben memorizar pasos, ecuaciones o procedimientos. Ello explica que para la mayoría de estudiantes, este aprendizaje acabe siendo mecánico, memorístico, sin comprensión, derivando al aburrimiento y sentimiento de complejidad e incapacidad aprendida. (Godino, 2016). El rol del docente del siglo XXI requiere un proceso de evaluación continuo con el fin de satisfacer las necesidades de enseñanza aprendizaje de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en una era tecnológica. Bajo esta premisa como docente de matemáticas llevé a cabo la identificación de herramientas y personas que me permitieran la posibilidad de diseñar e implementar estrategias pedagógicas acordes con los Derechos Básicos de Aprendizaje y los estándares por competencia que propone el ministerio de educación nacional.


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